Ante las presiones exteriores como la globalización, la creciente competencia, el aumento de la exigencia de los clientes, las organizaciones deben reaccionar mejorando su rendimiento incrementando su eficiencia administrativa, innovando en tecnología y servicios, etc.
Para conseguir estas metas, las organizaciones deciden basar sus Sistemas en modelos o normas de referencias (ISO 9001), relativas a la Calidad.
Un Sistema de Calidad da garantías de un alto grado de participación de los componentes de la empresa, facilita la determinación de objetivos, la organización de actividades de control y corrección, y la documentación de todas las acciones. Es imprescindible la participación de todos los componentes de la empresa para que el Sistema funcione exitosamente.
La participación es posible siempre y cuando se cuente con un Sistema dinámico, flexible y adaptable a las condiciones del entorno y a las necesidades de la empresa haciendo posible la mejora continua.