Los requisitos de la norma que dieron lugar a la certificación deben cumplirse siempre, durante el período de vigencia de dicho certificado.
Para evitar la frecuente relajación en la que suelen caer las empresas una vez certificadas existen las auditorías de seguimiento, para verificar que se mantienen las condiciones y circunstancias que dieron lugar a la concesión del certificado.
Como resultado de la auditoría de seguimiento se elabora un informe y el correspondiente plan de acciones correctoras. El ente certificador puede acordar lo que estime oportuno, ya sea el visto bueno, el cumplimiento de algunas advertencias, o acordar incrementar el nº de auditorías de seguimiento.
Cuando llega la fecha fin de validez del certificado, se realiza una auditoría de renovación, si se verifica el buen funcionamiento del sistema, se renueva automáticamente, si es lo contrario puede dar lugar a la denegación del certificado.