La implantación de la ISO 14001 suele comenzar con una Revisión Ambiental Inicial, no obligatoria pero si muy recomendable, que sirve para conocer el estado ambiental de la organización y realizar un diagnóstico ambiental de la misma, plasmada en un informe diagnóstico.
En base a ésta se identifican los aspectos ambientales y se realiza una evaluación de los mismos para comprobar cuáles deben ser controlados (aspectos significativos). También se identifican los requisitos legales que afecten a la organización y los objetivos y metas fijadas nos marcarán las pautas a seguir en el control de las operaciones y procesos de la empresa.
Los procesos que se desarrollen en la organización deben documentarse (al menos los que la norma exija), de la misma manera se asignan funciones y responsabilidades al personal encargado de implantar y verificar el Sistema de Gestión.
Una parte esencial del éxito o fracaso de la implantación es la implicación de todo el personal desde la Dirección hasta el último empleado.
A medida que se van creando y desarrollando los procedimientos (Tratamiento de No Conformidades, Revisión por Dirección, Auditorías Internas, Identificación y Evaluación de Aspectos Ambientales, etc.) se deben ir implantando. Para ellos, juega un papel vital la continua sensibilización, concienciación y formación de cada uno de los empleados.
El fin de la implantación llega con la certificación, en el que se deberá demostrar que el Sistema de Gestión Ambiental implantado cumple los requisitos impuestos por la ISO 14001 y por la propia organización.